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Coiffman

Publicacion en Ultima Edicion de Iñon

MANO TRAUMÁTICA AGUDA

La mano es la región que más frecuentemente se lesiona, debido a que es un instrumento para la ejecucion de tareas, y al ser posicionada en el espacio por todo el resto del miembro superior, al sorprenderse de un peligro inminente de accidente y querer cambiar de posicion, la mano será el ultimo elemento anatomico en retirarse, por lo que es común que se afecte mas que el antebrazo, codo, braz, hombro, etc.
En cualquier tipo de lesión hay interrupción de los elementos anatómicos que requieren un régimen terapéutico específico. La lesión desencadena una serie de respuestas fisiológicas, que tienen por finalidad la reconstrucción de los tejidos. Una serie de acontecimientos da como resultado la curación general de todos los tejidos, por medio de la CICATRIZACION (ingrediente básico de reparación: el colágeno). El tiempo de cicatrización no puede ser acelerado. Dependerá de la presencia o no de elementos que impidan el proceso natural. El papel del cirujano es hacer todo lo posible y práctico para facilitar dicho proceso, eliminando eso impedimentos (ej. Hemorragias).
Las laceraciones profundas y aplastamientos, comprenden muchos tejidos diferentes con propiedades funcionales específicas, y con características y potencialidades de curación exclusiva de cada uno, y condicionadas por las influencias (irrigación sanguínea, fluidez del medio, tensiones físicas, potenciales eléctricos, movilidad, crecimiento regenerativo). La irrigación influye en la velocidad (la piel cicatriza mas rápido que los tendones). Dado que todos los tejidos curan con formación de cicatriz los tejidos lesionados contiguos, tienden a formar una misma masa cicatrizal, que unirá rígidamente diferentes tejidos, comprometiendo la integridad funcional. Por eso es importante en el tratamiento, además de la salvación de la mano, tener en cuenta la preservación del deslizamiento y de la función independiente. El objetivo será la rápida curación, y restablecer la máxima capacidad funcional.
Los fibroblastos producen sustancia basal extracelular (glicosaminoglicanos) y colágeno fibrilar, hasta las 2 semanas. Como corolario a la ley de Wolf del hueso, a una mayor “tensión interna” provocada por el edema intersticial y el aumento de la presión osmótica, los fibroblastos responden con mayor producción de sustancia fundamental y colágeno, ocasionando mayor cicatrización (“el edema es la madre de la cicatriz” Bunnell, 1974).
Las lesiones agudas de mano se pueden clasificar de acuerdo al tipo de injuria: lesiones abiertas o “herida” (con perdida de sustancia o sin ella); cerradas (contusiones, luxaciones, fracturas, rupturas tendinosas o musculares) y complejas cerradas o abiertas, que pueden incluir quemaduras, mordidas, estallidos, inyecciones, avulsiones, amputaciones, cuerpos extraños, etc.; o un grave daño óseo, articular o vasculonervioso que implica indicación de tratamiento especializado.
A su vez las lesiones abiertas pueden ser clasificadas como:

-Francas: Simples (Superficiales por que solo interesan piel. Son la erosión, excoriación o h. abrasiva, y cortante o h. incisa) o Complejas (Profundas, graves. Son los h. penetrantes o punzantes y las punzo-cortantes).
-Contusas: Por aplastamientos, arrancamiento (desgarros/ desguantamientos) y/o laceraciones. Estas son las que involucran mayor cantidad de estructuras, mayor contaminación y edema postraumático. En este grupo estarían las que generalmente en el adulto se las considera “heridas graves de mano” o “mano traumática”, pero creemos que es mejor considerar en el niño cualquier herida de mano, como “grave” debido al tamaño de la mano (es mas fácil que se lesionen mas estructuras anatómicas con el mismo mecanismo traumático), las consecuencias que puede tener una lesión menospreciada inicialmente (potenciada por el crecimiento residual), y porque es imprescindible un tratamiento meticulosamente adecuado, no menor y especializado.
 
 
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